De gallegos, tucanes y trabajadores sociales. Libro inspirado en Becerreá.

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ALEJANDRO RODRÍGUEZ ROBLEDILLO, TRABAJADOR SOCIAL Y ESCRITOR

Su profesión lo llevó a la montaña lucense, le obligó a recorrer caminos y le abrió las puertas de una realidad social que le impactó tanto como para escribir un libro. Dice que su intención es ofrecer a los lectores la oportunidad de "enamorarse" de un modo de ser, como él hizo.

El Progreso: Domingo 1 de Noviembre de 2015 | PILAR CHEDA

En dos semanas estará en las librerías. Alejandro Rodríguez publica su primer libro por necesidad, para llamar la atención sobre una sociedad, sobre un modo de vida, sobre una forma de ser que no deja indiferente y que lo marcó personal y profesionalmente. Quiere llevar Os Ancares más allá de la montaña.
‘De gallegos, tucanes y trabajadores sociales’.

¿Por qué leer este libro?
Porque es la referencia que faltaba. Lo escribí porque lo veía necesario. Es un acercamiento a Galicia desde fuera, con una visión moderna, cínica, divertida. Cuenta mi síndrome de Ulises, la reactividad al llegar y como fui aceptando la realidad social y enamorándome de este lugar.

Entonces, es autobiográfico.
Es una novela con tintes autobiográficos. Todo es cierto, pero también novelado. Cuenta mi experiencia como trabajador social por la provincia de Lugo, sobre todo en Becerreá. Es una especie de Doctor en Alaska, pero en Os Ancares.

¿Le impactó tanto la experiencia como para escribir un libro?
Soy de Gijón, era mi primer contacto con la montaña de Lugo y al principio tuve varios encontronazos. Son choques que te dejan descolocado porque no comprendes qué está pasando, pero en cuanto conoces la personalidad de los gallegos te acabas enamorando. Los primeros conflictos surgieron porque yo no entendía la retranca.

Eso puede ser peligroso.
¡Y tanto! Hasta que empecé a entender esa forma de tomarme el pelo todo eran complicaciones. Pero cuando aprendes a leer entre líneas y te lo tomas con humor es maravilloso. Acabé enamorado de esta retranca y asentado aquí.

¿Cómo se defendía?
Al principio intenté utilizar técnicas psicológicas, pero no funcionaron. Después decidí ser muy asturiano: "Oiga, estoy pasando frío, ¿me va a dejar entrar o no?"

Y le dejaban.
Normalmente sí. Con contacto y cariño aprendí a acercarme. Esa era mi función como trabajador social.

Su labor en una zona como Os Ancares debe de ser una aventura.
Sí, es todo un mundo. Necesitamos cinismo para asumir la realidad social de ese desierto verde y poder intervenir. Hablo de desierto por inhabitado, no por falta de agua. Es necesario entender que hay un problema muy serio que necesita medidas específicas. Nos sentimos abandonados, gestionados desde Santiago, desde un entorno urbano donde las necesidades del medio rural no siempre se perciben correctamente.

Eudosia, la protagonista de su libro, necesita asistencia y le da pie para ir contando su trabajo.
Es un personaje real, pero hay muchos en sus condiciones. Los trabajadores sociales son una figura muy presente, pero también desconocida en el medio rural, de ahí los problemas para ganarnos la confianza de la gente. Actuamos en situaciones difíciles, no partimos de un contexto ideal para hacer amigos.

Pero lo intentan.
Claro, es nuestro trabajo. Cada caso te apasiona, es un reto. Son situaciones duras, pero bonitas. Es necesario cinismo, tomar la vida con humor para poder intervenir porque hay vinculación emocional y eso duele. Hay que aprender muchas cosas que no están en los libros.

Y ahora me dirá que faltan medios.
Por supuesto. Gestionamos ayudas para servicios básicos, con la crisis se han visto cercenadas y nuestra capacidad de intervención reducida.

¿Y la consecuencia?
Muertos sociales por falta de profesionalidad. La falta de apoyo de la Administración obliga a echar mano de otras iniciativas, pero no se pueden dejar los servicios sociales en mano de la buena voluntad de la gente, la asistencia social debe hacerse con criterio. No todo el mundo sabe cómo ayudar.

¿Cuándo podremos leer su libro?
La presentación oficial será el día 13 de noviembre en la librería Balmes, en Lugo. Contaré un poco esta historia y después nos vamos a tomar unas cañas, que es como a mí me gusta hablar.

Simple y llanamente.
Sí, igual que en el libro. El objetivo es contar de forma divertida una realidad, con claridad y sin dar lecciones. Quiero dar una visión de la sociedad gallega desde fuera, para que quien no la conozca aprenda a quererla como yo, y para que los de dentro sepan también cuál es la reacción de una persona ajena cuando llega.

¿Tiene más proyectos literarios?
Tengo otros libros, pero no me he animado a publicarlos porque son mediocres, te recomendaría otros muchos antes que los míos.

¿Y este?
Este es diferente. Era una necesidad, una demanda porque no he encontrado nada parecido.